El último periférico, la oferta solidaria que probablemente causó las dificultades más grandes y bloqueó durante más tiempo el desarrollo de las microcomputadoras, fue la disponibilidad de impresoras de bajo costo, alta fiabilidad y moderadamente rápidas.

Las impresoras como tecnología tienen unos rasgos más bien mecánicos, unos costos elevados y una fiabilidad cuestionable. Existe una amplia gama de impresoras en computadoras de gran escala.

Las impresoras de matriz de puntos, afortunadamente, unos ingenieros descubrieron la técnica de disparar unas agujas formando una matriz a través de unos pequeños orificios, golpeando una cinta de impresión y haciendo pequeños puntos de presión sobre el papel.

Sin embargo, las primeras impresoras de matriz de puntos eran un tanto ruidosas, relativamente caras, pero fiables y producían unos resultados no tan placenteros como los que desearía el ojo humano. Surgió muy pronto el avance necesario en el área de impresoras de computadora.

Japón fue el que encabezó los primeros descubrimientos, sus primeros modelos salieron a un precio que oscilaba entre los 1.000 y 2.000 $, y esto, ya de por sí, se consideró un descubrimiento.

La gama de impresoras que existe en el mercado actualmente es bastante amplia, avanzada y novedosa.

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